Ensoñaciones Islámicas: la conferencia del Centro Woodrow Wilson pone de manifiesto los problemas de los “diálogos” modernos por Stephen Schwartz

The Giralda in Seville

LA MAYOR parte de la élite política y mediática norteamericana parece encandilada con la noción de implicación y diálogo con los islamistas. Pero en lugar de apoyar a los musulmanes moderados mientras luchan contra el islam radical, “implicación y diálogo” cobra típicamente la forma de divagar acerca de las preocupaciones de los agraviados activistas musulmanes.

Un ejemplo clásico llegaba el martes,26 de junio, en el Woodrow Wilson International Center for Scholars. Característico del entorno de Washington, el Chicago Council on Global Affairs (CCGA) presentaba las opiniones de un panel que había convocado acerca de “los musulmanes americanos en el discurso de la política exterior norteamericana”.

Los panelistas incluían tres categorías generales – enumeradas aquí más por el tipo que por su lugar en la agenda: En primer lugar están los promotores de banalidades, incluyendo al presidente del Centro Woodrow Wilson, Lee Hamilton, y a Lynn M. Martin, secretario de trabajo bajo George H.W. Bush. Después estaban los negacionistas: Edward S. Walker, ex embajador norteamericano en Israel, Egipto y los Emiratos Árabes Unidos, y Daniel Benjamin, una figura polivalente de la Brookings Institution. Y después el contingente final: Los “líderes” musulmanes americanos: Faruq Kathwari, propietario de Ethan Allen Interiors, Inc., y Salam Al-Marayati, director del Consejo Musulmán de Asuntos Públicos (MPAC).

La excusa del panel era un “nuevo” estudio producido por un equipo especial del CCGA de alrededor de 30 prominentes – y no tan prominentes – musulmanes titulado “Reforzando América: La integración civil y política de los americanos musulmanes”. No había nada nuevo en ello. Según el grupo de trabajo, los “americanos musulmanes” tiene éxito en términos de ingresos y libertades personales en América, pero acusan ser objeto de recelo desde el 11 de Septiembre. Aunque nadie del panel iba a tratar el tema, el constante uso de “americanos musulmanes” como encabezamiento de la comunidad podría tener algo que ver con tales materias. ¿Por qué “americanos musulmanes” en lugar de “musulmanes americanos”? Quizá inadvertidamente, el tono del debate y los documentos presentados en el acto desvelaban la lógica tras el uso: Los “musulmanes americanos” son americanos que practican el islam; pero “americanos musulmanes” es la etiqueta de un grupo minoritario al que presumiblemente se debe tratar con sensibilidad y cuyas denuncias, reales o imaginarias, son materia de enorme trascendencia.

PERO EL PROBLEMA SUBYACENTE de tales paneles sigue siendo las personas que son elegidas como representantes musulmanes. Faruq Kathwari se describía en el acto como “procedente de Brooklyn”. Pero entre los musulmanes es más conocido por ser un cachemir cuyo hijo americano de nacimiento, Irfán, fue presuntamente abatido mientras combatía contra soldados hindúes.

En cuanto a Salam Al-Marayati, la tarde del 11 de Septiembre afirmaba en un programa de radio de Los Angeles que Israel debía ser considerado sospechoso de los ataques, porque querría “desviar la atención de lo que está sucediendo en los territorios palestinos, de modo que [los israelíes] puedan seguir con su agresión y ocupación y políticas de apartheid". Durante los años entre medias, Al-Marayati ha declarado en la MSNBC que Israel introdujo el terrorismo en Oriente Medio, y que los partidarios de Israel “quieren el monopolio del discurso y no quieren que nuestras voces se escuchen, especialmente en lo relativo a Oriente Medio en conjunto”.

En el acto social, Al-Marayati afirmaba que es groseramente injusto que se pregunte a los musulmanes americanos “¿Es usted islamista o no? ¿Es usted jihadista o no?” Tales preguntas, argumentaba, niegan “el derecho a la autodefinición” a los musulmanes americanos.
Uno de los panelistas restantes, Edward Walker, exembajador, fue aún más recalcitrante, poniendo el dedo en la llaga de los temores que cree afrontan los musulmanes en América: La industria de entretenimiento de Hollywood. Mostró entusiasmo por un reciente artículo del Washington Post acerca del autor árabe americano Jack Shahin y su libro (y documental) Reel Bad Arabs.

El argumento de Shahin, aprobado por Walker, es que las películas de Hollywood sólo muestran a los árabes como multimillonarios, bailarinas del vientre y terroristas – y que esto es lo que enseña al público americano a odiarles tanto.
La conferencia evolucionó más cuando Sayyid M. Syeed, el secretario general de la fundamentalista Sociedad Islámica de Norteamérica (ISNA), fue aplaudido mientras se sentaba en la audiencia y el estudio del CCGA era distribuido.
El panfleto “Reforzando América: La integración civil y política de los musulmanes americanos”, presenta una lista de “instituciones americanas musulmanas que de alguna manera logra no enumerar a ningún grupo chií (tales como el Congreso Musulmán Americano o la Asociación Musulmana Universal de Norteamérica), casi ninguna entidad espiritual sufí, y ninguna de los Balcanes, ninguna turca, y ninguna organización musulmana étnica moderada. El CCGA parece haber pasado por alto que Chicago es el hogar de la principal comunidad musulmana de Bosnia, de orientación sufí.

Como viene siendo lo usual, el “diálogo” musulmán trata exclusivamente de árabes, paquistaníes, y demás protestantes radicales.

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